Diario de un verano... (2ª Parte)

PARTE II







A penas te salía un hilo de voz.
.-Tengo algo de fiebre, me he resfriado

Toqué tu frente y el calificativo de “algo de fiebre” era muy generoso por tu parte.

.-¿Dónde tienes el termómetro?
.-No hace falta, de verdad Andrea, con un día de cama se me pasará.

Rompiste a toser y me asuste de cómo sonaba aquella tos.
.-Deberías ir al médico, ¿tienes algo para tomar?
Busque en el cuarto de baño por si tuvieras algún medicamento para la fiebre, al ver que mi búsqueda no daba resultados, fui a la farmacia y compré un antitérmico y un antibiótico que me recomendó el farmacéutico, corrí a tu casa te lo hice tomar a la fuerza, al cabo del rato, el antitérmico había hecho efecto, tu respiración era más pausada y  te quedaste dormida plácidamente, mientras dormías hice las cuatro cosas que estaban sin hacer, recogí tu ropa, fregué los platos y puse en orden el comedor que estaba lleno de papeles desordenados y revistas en inglés, al cabo de unas dos horas te despertaste y saliste de la habitación, yo estaba sentada en el sofá.
.-Andrea, creí que había sido un sueño, ¿me has dado tú las pastillas?
.-Sí, estabas muy caliente, tenias mucha fiebre, ¿cómo te encuentras?
.-Mejor, algo mareada, pero mucho mejor, gracias por todo, mi cocina está limpia, ¿has sido tú o los duendes?.
.-Digamos que es un secreto entre los duendes y yo.
Te comenté que debías tomar el antibiótico al menos durante 9 dias y cuando me cercioré que estabas bien, te dije que debía marcharme, pero no sin advertirte que regresaría al día siguiente para ver como te encontrabas.
.-Si mamá, me portaré bien, tomaré mi medicina y dormiré como una “angelita” durante toda la noche, tu tono exento de ironía tenía algo en su modulación de  picardía y agradecimiento.

Volví al día siguiente, y durante toda la semana, te ayudaba en las tareas de  la casa y fui a comprar al súper los días que no saliste de casa, durante esos días fui la persona mas feliz del mundo, te tenía para mi sola.

La mañana de sexto día de tu enfermedad apareciste por la heladería, era curioso  no me había fijado que estabas mucho mas delgada y con la cara demacrada por la enfermedad.
.-No debiste salir, estas todavía muy débil.
.- Tengo que hacerme el ánimo, me tienes muy mimada, y debo hacer algunas cosas, además  ya es tiempo de que para variar haga algo yo por ti, ¿esta tarde libras toda la noche?
.-Si, ¿por?
.-Me gustaría invitarte a cenar, y debo comprar todo lo necesario para la cena.
.-¿Pero crees que estas en condiciones de hacer cenas y ……….?
.-claro mujer, estoy fuerte para eso y para otras cosas.
Y con la sonrisa en la boca abandonaste la heladería, yo me pasé la mañana con la cara de boba y esperando que llegara la hora de acabar de trabajar para poder ir a tu casa, con mis padres la situación había mejorado, mi seriedad a la hora de plantearme el trabajo, y mi falta de interés en salir por las noches hasta altas hora de la madrugada me facilitaba ahora que cuando les comentaba que volvería tarde no preguntaban,  me decían aquello tan paternal de “ten cuidado” y .- no vengas demasiado tarde..- “Con diecisiete años ya es hora de que la dejemos volar un poco, al fin y  al cabo dentro de un año se irá a la universidad y ya veremos”, eso decían mis padres, más o menos, cuando hablaban con sus amigos sobre mi.

El tiempo que estuve esperando a que se hicieran las seis de la tarde para ir a tu casa se me hizo eterno, leí, vi  la tele, estaba inquieta, escuche música pero los minutos no pasaban, me duché, escogí cuidadosamente la ropa, no debía parecer muy arreglada ni muy informal, me pinte los labios, cuando caí en la cuenta de que tenía que llevar un regalo, había sido invitada a cenar,  en todas las “pelis” americanas se llevaba un regalo en agradecimiento a  la invitación y yo no tenía nada para regalarte, Salí corriendo llegué a la floristería y compré una docena de rosas rojas, me sentí algo ridícula atravesando el pueblo con el ramo de rosas en la mano.

Llegué a tu casa y no sabía si tocar el timbre o abrir con la llave que me habías dado en prueba de  confianza  durante tu enfermedad, llamé, me pareció más apropiado.
.-¿Quién es?
.-Soy Andrea.
.-¿No tienes llaves?
.-Sí pero…..
.-Anda sube.
Abriste la puerta y subí las escaleras de dos en dos, no me sentía con ganas de esperar el ascensor, llegué y de repente me paré,  pensé que a lo mejor no estábamos solas que podías haber invitado a alguien más y me sentí ridícula con las flores en la mano, pero haciendo de tripas corazón  entré en tu casa, tenías la puerta entreabierta.
.-¿Andy eres tú?
.-Sí
.-Estoy en la cocina.
Saliste de la cocina con el delantal puesto, un pantalón de lino blanco y una camiseta blanca el pelo recién lavado y mojado, yo estaba parada en el centro del salón con las flores en la mano.
.-Pero mujer, como te has molestado, no hacia falta…..gracias son preciosas, espera voy a ponerlas en un jarrón.
Todo esto lo dijiste con una sonrisa amplia en la boca y quitándote el delantal, me diste dos besos en las mejillas, y como a contra pie preguntaste
.-¿Sabes que significado tienen las rosas rojas?
.-No, no sabía que las flores tenían un significado según el color que tuviesen.
.-Pues si, y el rojo significa………………………pasión, ¿me ayudas a poner la mesa?
.-¿Ya vamos a cenar?
.-No pero así tenemos el trabajo hecho, de todas formas hacemos lo que tú quieras, ¿quieres que paseemos un poco o qué juguemos a algo, las cartas el parchis, las damas, que prefieres?
.-Me da igual, prefiero ayudarte si estas haciendo algo y después….pues lo que tu quieras, me gusta el ajedrez.
.-De acuerdo.
Te ayudé a terminar de hacer los platos para la cena, y a poner la mesa en la pequeña  terraza, me sorprendió que pusieras velas y cuando terminamos de organizar el escenario de nuestra “cita” sacaste una tabla de ajedrez y me desafiaste a una partida, no sin advertirme previamente que tú no eras muy buena jugadora y que a lo más que llegabas era a saber como se movían las fichas, jugamos tres partidas, las dos primeras las gané yo pero en la última me hiciste jaque con seis movimientos, nada mas ver tu cara advertí que me habías dejado ganar las dos primeras  veces y me sentí algo contrariada, pero con tu sonrisa en el rostro era imposible enfadarse durante mucho tiempo, te lo comenté y me dijiste que “bueno…. era posible, pero no, que durante las dos primeras partidas yo había jugado muy bien, sin embargo en la última me había despistado con algo”, lo dijiste con esa sonrisa pícara que tenías cuando me gastabas alguna broma.

Terminamos de jugar y hablamos de todo, del tiempo, de literatura, de cocina, de cine, de teatro, hablaste tú  por que yo me limitaba a asentir con la cabeza, mis conocimientos de esos temas eran tan limitados que no me podía permitir el lujo de opinar sobre ellos, de repente y después de mirar una foto te pusiste muy seria, te pregunté quien era esa mujer que sonreía desde el sillón en un bello jardín inglés, te  quedaste callada y durante unos segundos pensé que ibas a llorar, me dijiste:

.-Alguien de mi pasado, es curioso, no me he dado cuenta hasta ahora que la foto estaba en la estantería, la pondría Rafa.
.-Ese alguien de tu pasado te ha puesto triste.
.-No, no creas, sólo es…………nostalgia, ¿quieres  que cenemos?
.-¿Si tu quieres?

Salimos a la terraza y abriste una botella de vino, yo te pedí cerveza, y casi me matas, “que sacrilegio” me dijiste con tono supuestamente enfadado,
.- he sacado un “rivera del Duero” y me pides cerveza.

Cenamos y disfrute de la cena como nunca lo había hecho hasta entonces, de la conversación, de la música, de las velas encendidas y cuando llegamos al postre……. De tu mirada, tus ojos, esos  ojos con los que soñaba cada noche estaban clavados en mi rostro y me miraban entre curiosos y divertidos, cuando terminamos de cenar recogimos la mesa y me pediste que me quedara sentada en el sofá, que yo era la invitada y que ya fregarías al día siguiente, te acercaste con un par de copas de cava llenas hasta el borde, y me ofreciste una.
.-¿Por que brindamos? Dije.
.-Por una noche deliciosa con la mejor compañía que pudiera desear, por ti  Andrea, eres una mujer excepcional, y te estoy muy agradecida por todo lo que has hecho y haces por mi.
Me ruborice,  te sonreíste, y mirándome fijamente dijiste, “es una lástima, una verdadera lástima”, pregunte por el significado de aquellas palabras y me dijiste “no tiene importancia, son cosas mías” empezó a sonar una canción que me ha gustado siempre, “suavemente me matas con tu canción” y la cantaba Roberta Flack, entorné los  ojos y dije “es bellísima” la oímos una vez y cuando hubo terminado te levantaste del sofá y la volviste  poner, te pusiste frente a mi y me dijiste .-“¿Bailas?”  
Me levante del sofá,  y me ceñiste la cintura con los brazos, yo me dejaba llevar, nunca había bailado “lento” con una mujer, y me sentía envarada, no quería mirarte a la cara y durante un momento pensé en soltar alguna tontería del tipo, “estudias o trabajas”, para romper la tensión que sentía por tu proximidad, pero no lo hice, tu lentamente te  fuiste acercando hasta quedar completamente pegadas, y entonces  te dije:
.-A partir de ahora ésta se convertirá en mi canción favorita, para siempre.
.- Para mi también es y será una canción muy especial, pero escúchala en silencio.
Cerré los ojos y apoye mi cara en tu  hombro, tu abrazo se hizo más estrecho y mis brazos subieron hasta tu cuello, la música terminó y con ella la sensación de estar dentro de un encantamiento, no notaba mi cuerpo, volaba entre tus brazos.

Te separaste de mi lentamente con desgana y llenaste tu  copa de cava por segunda vez, me ofreciste y yo te dije que no, que prefería tomar una cocacola, me miraste y noté cierto desencanto, al regresar de la cocina con el refresco en las manos, te miré y te dije:
.-¿Sabes?, creo que nunca me he sentido así.
.-¿Así cómo?
.-Pues así, como si me faltara algo cuando te separas de mi, como si no pudiera respirar cuando te marchas, como si me doliera tu ausencia, y sin embargo cuando estas conmigo estoy eufórica y no puedo pensar en nada más que en ti, bueno cuando no estas tampoco puedo pensar en otra cosa.
.-¿Andrea, sabes lo que estas diciéndome?
.-No, sólo que esto que siento es algo que nunca me había sucedido con nadie.
.-¿Estás segura?, ¿con nadie?
.-Completamente, nunca en mi  vida me había importando tanto una amiga, ni me había sentido tan unida a alguien como lo estoy a ti.
Durante tu estancia en la cocina yo había apagado las luces del salón y nos iluminaba la luz de las velas encendidas y una pequeña bombilla de terraza que apenas daba luz, la luz tenue, el vino y el cava habían hecho que perdiera la vergüenza y que me atreviera a decir esas palabras que en otra ocasión me hubiera parecido imposible, te acercaste a mi con tus ojos  fijos en los mios y sin que mediara más palabras por mi parte me enmarcaste la cara con ambas manos. .
.-Calla, calla no digas nada más, sólo dime si te gusto, pero no como amiga, por que tú a mi me traes loca desde que te conocí.
.-¿No como amiga? ¿entonces como quieres gustarme?.
Y con tu boca muy cerca de la mía.
.-Como amante.

No sabía que responder, me abracé a tu cuerpo, mi corazón latía deprisa lo notaba en mis sienes y en mi pecho, tú  te desprendiste de mi abrazo y empezaste a besarme muy lentamente, las mejillas, el lóbulo de las orejas, mi frente, y por ultimo mi boca, estuve apunto de desmayarme, Carlos y yo nos  besamos en muchas  ocasiones y jamás en todo ese tiempo había sentido la emoción y la ternura que sentía en estos momento, tus manos recorrían mi cuerpo, me deje caer sobre el respaldo del sofá y tú te colocaste sobre mi , tu cuerpo se acoplaba al mío, y sentir tu peso se convirtió la sensación más agradable y placentera que hasta el momento había vivido, nos besamos y acariciamos,  yo pensé que ese sería todo el ritual de nuestra primera noche de amor, hasta que me levantaste del sofá y con un ligero movimiento de cabeza, me dijiste “ven”.

Te dirigiste a la habitación, la casa estaba en penumbra, una vez allí, me quitaste la ropa  con una delicadeza que  yo desconocía y desnudas hicimos, hice el amor por primera vez.
No pregunté, no preguntaste, yo jamás había sentido nada parecido, me  sentía segura y plena, satisfecha.

Durante toda la semana viví en una nube, sólo recordar tus manos sobre mi cuerpo me transformaba, me distraía pensando en ti, en tus caricias, en tu boca, en tus besos por todo mi cuerpo, y ardía en deseos de colgar el delantal,  correr hasta tus brazos y encerrarme en ellos, el mundo, mi mundo comenzaba y terminaba en ti.

Apenas salíamos de tu casa, ese era mi universo, el resto no importaba, ¿para qué pasear por la calle si en ella no podia besarte?, ni abrazarte, ¿para qué ir a la playa si en tus ojos había un océano?, como iba a pasar más de diez segundos sin decirte que te amaba, y reir, reir, reir con tus frases tontas
.-¿Oye crees que alguien nos dará por desaparecidas? Llevamos días sin salir a la calle.
.- ¿Y para qué salir? ¿Qué hay ahí fuera que no tengamos aquí dentro?

El mes había terminado y con él la mitad del verano, cobre mi primera paga y pensé en hacerte un regalo, anduve buscando algo que te pudiera gustar, quería que fuese el regalo más original del mundo,  regalarte algo que te sorprendiera, pero no encontré nada que me pareciera adecuado.

No encontré nada que me gustara, así que opte por lo más socorrido, una joya, ¿quizá un anillo quedara muy evidente? Pues un colgante, pero como seria tu colgante ideal, el caso es que no me había fijado si te gustaba llevar joyas o utilizabas anillos, sólo me había fijado en tus ojos y ahora estaba embrujada con tu cuerpo desnudo, en la joyería vi una  pieza que me enamoró, era un colgante de plata con una piedra azul, no sabía que era pero me había fijado en él desde que entré, me atreví a preguntar el precio y al saberlo se me cayó el alma a los pies,  era casi  todo el dinero que había ganado en ese mes, pero no tenía dudas era lo que buscaba para ti, adiós “moto”, ¿pero quién quiere una moto pudiendo regalar una joya a la mujer de su  vida?.
Lo compré, me dirigí a tu casa, al entrar oí tu voz quebrada, te busqué y te encontré  sentada en la terraza, tenias los ojos empapados, me arrodillé junto a ti.
.-¿Qué te pasa amor?
.-Nada,  tengo un pequeño bajón, quizá es la regla

Te abracé, no sabía como consolarte si no me decías que era lo que producía  tu tristeza.

.-Tengo algo para ti.
Te di mi regalo, lo abriste
.-No debiste…………………
Te levantaste de la silla y te marchaste a tu habitación.

Cuando fui a buscarte estabas en la cama tirada, llorando, pregunté que era lo que sucedía.
.-Nada, nada, creo que tengo el día tonto y tu regalo me ha terminado de sensibilizar, gracias mi amor.
Te abracé y me tumbe junto a ti, te besé y me devolviste los besos regados en lágrimas e hicimos el amor despacio, sin urgencia,  tus manos acariciaron mi cuerpo, tu boca recorrió mi piel deteniéndose en cada curva en cada lunar.
El resto de la tarde la pasamos paseando por la orilla del mar, estabas muy callada, y  yo te miraba intentando averiguar que era lo que te pasaba por la cabeza.

En el trabajo las cosas seguían igual, con Rafa haciendo el “capullo” intentado ligar  hasta con las sillas y presumiendo de ello, el jefe intentado que hiciéramos  las veinticuatro horas de  “Le Mans” y el verano con todo su rigor cayendo sobre nuestras cabezas, calor, calor, calor y detrás del mostrador las máquinas a pleno rendimiento, ¡y pensar que adoraba los helados!.

Uno de los días en los que habíamos quedado después de mi jornada  laboral, viniste muy seria, me dijiste  que tenías que marcharte durante unas semanas por cuestiones familiares, nunca habíamos hablado de nuestras familias, y tampoco   me explicaste mucho, sólo que tenias que acudir a una reunión familiar, yo sólo te pedí que regresaras pronto, que no podía estar mucho tiempo sin ti.

Te llamé al teléfono que me diste durante días y días y no obtuve ninguna respuesta, visitaba tu casa cada día con la esperanza de que hubieses llegado, esperaba horas sentada frente a tu portal queriendo ser la primera en verte llegar, con mi bici  paseaba por todo el pueblo fijándome en cada coche que me parecía el tuyo y cuando alguno me resultaba familiar me daba un vuelco el corazón, se me aceleraba la respiración  y después la decepción me producía un vació en el estomago como si fuese  vomitar.

Así paso el mes de Agosto, trabajo y espera, trabajo y espera, mis amigas me dejaron por imposible, ya no me preguntaban que me pasaba,  cuando se acercaban a la heladería preguntaban si seguía de monja de clausura. Carlos y yo lo dejamos civilizadamente después de decirle que era mejor que nuestra relación se tomara un descanso y que ambos pensáramos que era lo mejor, asi el podría ser libre  y tener otras oportunidades, conocer a otras, y a lo mejor……..,yo no sabia que decirle, era todo tan  complicado.

Por otra parte solo pensaba en ti,  tu eras el centro de mi deseos y toda mi aspiración, no quería conocer a nadie ,ni relacionarme con nadie, solo me apetecía estar sola, pensando en ti, soñando contigo. Mis padres empezaron a preocuparse, pero yo les dije que todo era cansancio por el trabajo y que a final de mes se me pasaría…..también esperaba que tu llegaras y con tu regreso se me alegrara la vida.

Termino el mes de Agosto y tu seguías sin dar señales de vida, habías desaparecido, y yo no sabia donde buscarte, me dieron la paga y por mi buen trabajo una sustanciosa propina recogida del bote que dejaban los clientes, el dueño de la heladería me dijo que si quería seguir trabajando siempre tenía un puesto en su casa, y se lo agradecí, pero necesitaba unos días de descanso para empezar el curso con la mente clara.

Cuando llegué a casa mis padres me tenían preparada la sorpresa, había sido una buena chica, y por mi buen comportamiento habían contratado un viaje a Canadá, eran 15 días y aunque coincidía con el comienzo del curso, apenas perdería 4 ó 5 días de clase, no pude reaccionar, salíamos en dos dias y yo no sabia nada de ti.
No recuerdo nada del viaje,  no me concentraba, no veía nada, todo me parecía igual, los bosques de las Laurentinas estaban cambiando ya de color, y yo sólo veía unos estúpidos arces color amarillo, El rio San Lorenzo era una bañera de agua con multitud de islas dentro que no me decían nada,  Toronto una capital anglófona sin maldita la gracia, y las cataratas del Niagara un tonto desperdicio de tiempo y dinero brutalmente utilizadas por dos países decadentes en su beneficio para que los turistas pudieran ver naturaleza, domesticada al fin y al cabo, así con todo lo que vi.

Yo  me pasaba las noches llorando, pensando que estarías en casa y no sabrías nada de mi, que pensarías que me había marchado del pueblo, sintiéndome culpable por no haberte podido localizar.

Regresamos, después de una vuelta agotadora, vía Ámsterdam llegamos al pueblo casi veinte horas después de la salida de Montreal rotos de cansancio, pero mis padres encantados con el viaje de su vida, y de haberlo compartido con sus hijos, me  habían visto triste, pero hice todo lo que pude por no aguarles la fiesta.

Al día siguiente de  mi llegada y habiendo descansando apenas unas horas me levanté para ir al instituto, llame a Paula y quedamos para llegar juntas, y que de paso me pusiera al día, las novedades, aunque el último curso es muy difícil que haya algún cambio, pero de todas formas me apetecía hablar con alguien de mi edad, después de un empacho de padres y hermanito.

.-Hay un tío nuevo en clase, se llama Alfonso y está de toma pan y moja, es repetidor creo y a su padre lo han trasladado  en el trabajo, José y Cris salen juntos, bueno eso ya lo sabías ¿no? Ah y tenemos nueva profe de inglés, la Julia a pedido la baja por maternidad y una excedencia para criar a su hija, lo demás como siempre,   ya te puse al día, ahora cuéntame tu.

.-Pues el viaje una mierda, ¿cómo crees que lo he podido pasar con  mis padres? Y de lo demás ¿Qué quieres  saber?

.-Lo de Carlos leñe, que ahora se pasea con la tía esa de la farmacia.

.-Pues muy bien que se pasee con quien quiera.

Entramos a clase y salude a todo el mundo, menos al nuevo, me senté en el que parecía ser mi pupitre, y saqué mis libros mis libretas y mi agenda, miré el calendario y a primera hora Inglés, joder…. Bueno tenía el oído acostumbrado de mi viaje y …………….

Continuara.............

7 comentarios:

Angelica Riascos dijo...

Lorcaaa... me tienes en vilo!!!
:3 quiero mas :3
muero por saber que pasara
please publicalo mañana!
creo q morire de curiosidad si lo publicas el viernes. :)
Eres genial

Mimi dijo...

bieeen, no ha desaparecido Ana...estoy impaciente por leer el próximo capítulo...

LuPi LuKe dijo...

La profe de inglés no será Ana?

Aprendiz dijo...

definitivamente me entantan tus relatos, eres una magnífica escritora, genial... me muero de ganas por saber como continua la historia. Publica pronto por favor!!!

relatos de lorca dijo...

La impaciencia es la madre de la precipitación, y de eso yo se un poquito, por que soy muy impaciente. Hoy sin falta y si los medios informáticos no se me ponen en contra, ..........la tercera parte.
Gracias a todas por seguir el relato con tanta atención.

Besos
Lrc

guada dijo...

ves???? aqui una lista que se ha esperado a que estuvieran todos colgados, no sé si seguir esperando y leerlos todos de golpe jajajajajaa.......es que si no me quedo sin uñas
besazos

asami dijo...

mira que esto esta muy bueno jejejej nos tienes con el corazon en la mano!!!!!!!! :)